Tener la valentía de mirarse al espejo

¿Has pensado alguna vez en cuál es la sombra que proyectas profesionalmente? ¿Qué imagen refleja el espejo en los que demás te perciben? ¿Si lo que crees ser para otros, es lo que ellos perciben?

No me siento propietario de la verdad; pero casi me atrevería a afirmar que los mejores profesionales, y quizá personas, son aquéllos que tienen la valentía y la humildad, bien entendida, necesarias para enfrentarse a la imagen que refleja el espejo de su actuación profesional.

¡¡Qué comprometido es!!

Si te miras en el espejo sin pretensiones prepotentes, seguro que la imagen que veas tendrá defectos que salten a la vista. También se verán detalles que destaquen por lo bueno, seguro que sí; pero tu mirada se irá hacia aquello que “emborrona” tu imagen y que podrá generarte cierta tensión e, incluso, rechazo.

¿Hay que ser valiente para mirarse en el espejo profesional?

Por supuesto que sí, sin embargo, por encima de esa valentía, debe estar la responsabilidad de mirarse en el espejo profesional. No me enfrento a ello sólo por ver en qué puedo mejorar, en qué soy bueno, me enfrento esencialmente porque es mi responsabilidad, porque la imagen que refleja ese espejo, la vea yo o no, condiciona efectos en los demás, en mi equipo, en mi empresa, en mi entorno familiar.

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Que tus ojos guíen tus pasos por lo que aprenden al verlos caminar

Destaco esta frase por la enseñanza que sugiere. Nos está diciendo que en aquello que hacemos, tenemos la oportunidad de aprender, de corregir, de reforzar, de entender lo que hacemos, cómo lo hacemos, en qué medida condiciona a otros…

Si esto es así, no es descabellado defender la necesidad de ponernos ante espejos que nos hablen, nos hagan preguntas y nos inviten a cuestionarnos y a aprender de nosotros. Y si esto es así en todos los entornos competenciales que manejamos a diario, ¿cómo no va a serlo en aquella competencia que es la auténtica amplificadora del resto de compañeras? Necesitamos un espejo que nos hable de cómo comunicamos, de en qué medida somos capaces de resolver esas situaciones en las que debemos influir, convencer, persuadir, enseñar, comprometer, responsabilizar…

¿Dispones de ese espejo?

¿Qué puede decirme este espejo? ¿Qué detalles de la imagen que proyecto va a destacar?

Está claro que dependerá del material con el que esté construido el espejo.

Hoy, mi intención es compartir contigo algunas de las preguntas que nos hace el modelo con el que formo en comunicación, un modelo que fue un regalo de mi maestro y que desde aquél momento en el que lo puso en mis manos, ha crecido y se ha transformado dejando de ser aquel sugerente triángulo para convertirse en la pirámide que me acompaña en mi responsabilidad, mi vocación, de enseñar a otros.

 

  • ¿Sueles preguntarte qué es lo que quieres conseguir en todas aquellas situaciones de comunicación a las que te enfrentas? ¿Valoras la importancias de las consecuencias que debes generar tanto para ti como para otras personas o para tu empresa?
  • ¿Eres consciente del rol que debes jugar en cada interacción? ¿Adaptas tu forma de actuar al papel que consideras que debes representar?
  • ¿Conoces algo de las personas con las que interactúas? ¿Intentas saber los factores que pueden hacer que estén predispuestos a ayudarte en tu objetivo y los que pueden dificultártelo?
  • ¿Trabajas con contenidos o con ideas? ¿Te paras a pensar qué ideas debes conseguir que vayan “comprando” quienes te escuchan para acercar su predisposición hacia lo que pretendes?
  • ¿Creas contenidos en una secuencia que facilite a los otros entender y comprender el recorrido de ideas que compartes con ellos? ¿Llenas tu comunicación de datos, gráficos, pantallas e información que condiciona que los demás se desenganchen de tus intervenciones?
  • ¿Dotas a tu contenido de aquello que ayuda a que piensen que lo que compartes va con ellos, que tiene valor, que aporta algo importante?
  • ¿Manejas la interacción aprovechando el potencial que seguro que tienes con tu lenguaje corporal y lenguaje no verbal? ¿Conviertes tu exposición en una historia digna de ser compartida?
  • ¿Te esfuerzas para ir condicionando la necesaria confianza que necesitas que ellos tengan hacia ti como comunicador, hacia el mensaje que transmites y hacia el valor que les aportas?

Y sólo he incluido 8 grupos de preguntas, ¡imagina todas las que podríamos lanzarle al espejo de la comunicación!

Las experiencias que he tenido la fortuna de compartir con otras muchas personas, me permite asegurarte que ese espejo se convierte en un aliado inestimable. Sólo necesita que le llames e incorpores a tu día a día.

¿Qué espejo usas en comunicación?
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