Modelo competencial. ¿Lo necesitamos?

Las competencias son elementos de nuestro perfil que utilizamos para poder resolver de la mejor forma posible las situaciones a las que nos enfrentamos. 

La conclusión es evidente: Adquirir la visión que permita entender y comprender qué es una competencia, nos da la posibilidad de convertirlas en `herramientas´ que manejemos consciente y voluntariamente provocando, por ello, un aumento de nuestra capacidad de actuación, tanto en lo que se refiere a eficiencia (hacer bien lo que hacemos), como a eficacia (conseguir consecuencias favorables por lo que hacemos).

Las competencias están en todos nosotros, cierto que con diferente grado de desarrollo, pero ahí están. No sólo eso, además, las estamos utilizando consciente e inconscientemente de forma continua, tanto en nuestro entorno profesional, como en otros como son el familiar, social y personal.

Ahora viene el porqué del título de este contenido: ¿Qué es un modelo competencial?, ¿para qué sirve?, ¿merece la pena el esfuerzo de crearlo y de implantarlo en nuestra realidad profesional?

Un modelo es la representación simplificada de una realidad, habitualmente compleja, que permite entender dicha realidad y, gracias a esto, ayuda a definir formas de intervenir en ella.

Las competencias son realidades de elevada complejidad que pueden ser analizadas de forma parcial, evaluando uno sólo de sus componentes, o de forma global, disponiendo de una visión integrada. Ese es uno de los beneficios del modelo competencial, disponer de una representación que integre los elementos clave de una competencia para poder entenderla, comprenderla, manejarla, evaluarla, etc.

Si un modelo permite entender el qué, el cómo, el porqué y el para qué de una competencia y ésta es aquello que nos permite actuar con eficiencia y eficacia en las situaciones profesionales y personales a las que nos enfrentamos, entonces, estos pueden ser algunos de los beneficios que puedan convertir al modelo competencial en algo más que una simple opción ¿no?

  • No da visión global
  • Nos anticipa qué exigencias vamos a encontrar en una situación concreta
  • Anticipa si disponemos de lo necesario para manejar nuestro día a día
  • Permite que obtengamos una imagen clara de nuestro perfil
  • Ayuda a trazar caminos de aprendizaje a corto, medio y largo plazo.
  • Facilita manejar la diversidad de perfiles de un equipo.
  • Reduce la subjetividad en la gestión de personas.
  • Hace coherentes políticas de inversión en profesionales de la empresa.
  • Explica el porqué la actividad profesional provoca resultados…
Modelo competencial. ¿Lo necesitamos?

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