Nunca es demasiado tarde para ser lo que podrías haber sido
Tan fácil, como eso, ¿verdad?
Cada cual tenemos nuestras prioridades, algunos priorizan trabajo, otros, familia, otros deporte, algunos priorizan amistades…la cosa es que tiramos de criterio propio, o de alguno inculcado para decidir qué es lo que vamos a valorar lo primero cuando estemos ante una decisión importante, o no tanto, pero que nos permite dedicarle un mínimo de nuestro valioso tiempo.
No hace mucho leí una frase de la persona más rica de China, que decía algo así como que si pones delante de monos un montón de plátanos y por otro lado un montón de dinero, los monos escogerán los plátanos, por el simple hecho de desconocer que con el dinero podrían comprar muchos más plátanos.
Este ejemplo no muestra prioridades más allá de un instinto de paliar hambre o disfrutar de un premio sabroso. Pero si trasladamos este ejemplo a nuestro círculo, podríamos ver cómo priorizamos cuando no dedicamos el tiempo suficiente a escoger entre determinadas opciones o desconocemos el alcance completo de lo que tenemos delante de nuestros ojos.
Hoy después de meses de decisiones, cierro página. En estos últimos seis meses, he estado decidiendo si sigo en lo de siempre, un sueldito, trabajo garantizado, rutina… o me meto de cabeza en un nuevo proyecto aparcando lo que llevo haciendo treinta años, cada día, cada hora, cada minuto. Y he escogido el montón de dinero. No porque no me gusten los plátanos, que sí me gustan, he escogido un proyecto, una promesa, un plan, un cambio, con la esperanza de que, con esa decisión, llegue el dinero para poder comprar muchos más plátanos.
Y después de treinta años, con todo en railes, en su cauce, sin salirse, con sus subidas y bajadas ya controladas, en lugar de quedarme con la seguridad de los plátanos, he preferido usar el dinero para poder soñar y luchar por comprar muchísimos más plátanos. Salirme de la norma, saltar fuera del tiesto, arriesgar.
Mis prioridades han cambiado, no es un delito, al revés, es adaptación. Mis hijas ya están empezando a volar solas, en casa todo va bien. Sin grandes lujos, pero todo rueda…como siempre, como siempre que rueda bien, claro. Y ahora puedo cumplir sueños, proyectos, ideas, novedades que me han vuelto a despertar, a poner en activo.
Por eso puedo priorizar otras cosas, cosas que antes eran pensables, pero no realizables. Porque estoy cansado de sólo conseguir plátanos, quiero más y ahora puedo quererlo y tratar de conseguirlo.
Así que me lanzo a un nuevo proyecto, me despido que mi adorada/odiada informática. Cambio radicalmente de mundo. No abandono la formación, es algo que mi gran amigo Jaime Ros me regaló, enseñó y consiguió que me apasionara. Abandono la rutina, la paulatina falta de interés, el aburrimiento y lo cambio por nuevas aventuras.
No se trata de mantener siempre las mismas prioridades, los tiempos cambian, las circunstancias cambian, y debemos ser capaces de subirnos a los trenes que van pasando a nuestro lado que, muchas veces, no nos corresponden, pero esos mismos trenes pueden ser los adecuados en otros momentos de la vida. Con buen criterio, buenas herramientas y el conocimiento suficiente, se puede conseguir dar el paso y no quedarse con los plátanos cuando tengamos posibilidad de elección. El dinero de esos monos, entendiéndolo como proyecto o como cambio, puede ser algo real, esos plátanos nos dan seguridad, pero algún día también pueden faltar. Al final, es una cuestión de prioridades, y cada cual tiene las suyas. Hace poco leí en un blog (lo siento, no recuerdo en cual) que un amigo le dijo al que lo escribía, que lo único que necesitamos es un chocolate que no engorde, y nadie se hace cargo, la NASA se empeña en dar vueltas por la Luna o buscar vida en Marte…y así vamos.
Prioridades.

Recuerdo que cuando valoraba crear mi empresa, una persona, inesperada totalmente, me regaló un libro llamado «El gran empujón», que explicaba lo que yo iba a hacer en pocos días y lo que tú estás haciendo ahora. Sabes que te deseo toda la suerte no solo en conseguir que el «proyecto» funcione, por supuesto que sí, sino en que sea una experiencia genial para ti y tus chicas. Un abrazo y enhorabuena por esa valentía.
Muchas gracias Jaime, que sepas que eres parte de este proyecto. Me has enseñado mmucho en estos años y espero que no dejes de hacerlo. Lo disfrutaremos juntos. (iba a poner que espero que así sea, pero no lo espero, lo sé)